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¿Habrá llegado la hora del Polo Barahona-Pedernales?

Por: Don Angel Miolán

 

La prensa habla de los pasos que piensa dar el Gobierno para comenzar el desarrollo del Polo Barahona-Pedernales. Se refiere a la construcción de una terraza en el aeropuerto recién construido de la citada provincia con el objeto de brindar facilidades al público que acuda a recibir los viajeros y visitantes. También se está pidiendo que los vuelos internos de la línea aérea que acaba de iniciar el servicio local de transporte, entre las principales ciudades de nuestro país que están dotadas de aeropuertos, se intensifiquen. Estos vuelos han comenzado con buen pie y ya se está haciendo sentir su influencia en la intercomunicación de nuestra tierra por el aire, acercando más las comunidades de las distintas regiones, con el consiguiente aumento de muchas actividades en varios sentidos. Todo esto quiere decir, a nuestro entender, que nuestro turismo doméstico y nuestro intercambio, principalmente comercial, han tenido con la nueva línea aérea que dirige Fernando Rainieri - uno de nuestros mejores especialistas en materia turística - , un efectivo y oportuno impulso. Da cuenta, asimismo, la prensa, de que en Pedernales se hacen planes para un desarrollo habitacional que permita brindar alojamiento al turismo en la demanda que ya está planteándose y que de seguro ha iniciado un crecimiento que se va a dejar sentir cada vez más. Se da la impresión de que el sector público está tomando en sus manos el liderato de este crecimiento. No se tiene aún suficiente información que permita un dominio completo del tema. Pero, ¿quién va a construir las habitaciones de que se habla en Pedernales? Naturalmente, puede ser el Estado, si así lo entiende conveniente; puede ser el sector privado si ha recibido suficientes estímulos y generar la confianza necesaria para decidirse a invertir en este desarrollo; e, igualmente, puede venir también del extranjero el dinero de estas construcciones, si es que se ha tenido el suficiente cuidado e interés en ofrecer incentivos confiables que muevan el traslado de esas divisas de su lugar de origen hacia Pedernales. Todo esto es alentador. Puede pensarse que ya estamos empezando a caminar... y eso es lo importante, que arranquemos. No hay que olvidar - permítaseme la comparación - que el tiempo se parece a las aguas de un río, que cuando pasan bajo el puente se van, se van, y no vuelven más... Pero, no es mi intención - yo creo que lo mejor es aportar y no destruir. Ponerse a gastar tiempo e insumos de la comunicación en señalamientos de tipo negativo, que no ayuden en nada, creo, repito, que es contraproducente. Los pasos que ha anunciado el Gobierno para Pedernales deben tener validez. Sin olvidar que hay un urgente reclamo para Barahona también. Recuérdense que la actual Administración heredó un aeropuerto nuevecito - en su cajeta - en Barahona, que costó centenares de millones de pesos, y que se ha estado oxidando, por falta de uso, esa obra tan importante. Yo no sé cuales fueron los técnicos del gobierno anterior que manejaron el asunto del aeropuerto de Barahona. Si uno se pone a pensar esto en detalle, le parece muy extraño. Ponerse a construir un aeropuerto de categoría como el que nos ocupa, invirtiendo más de 400 millones de pesos, con capacidad para recibir numerosos vuelos de turismo exterior, sin fijarse en el pequeño detalle de que no hay habitaciones adecuadas en esa localidad par alojar a más de un centenar de visitantes extranjeros que lleguen juntos, es algo que no tiene "ni pie ni cabeza", "que le zumba la malanga", como dicen en algún rincón de América que ya no me acuerdo. Frente a este problema, que quizás le pareció pequeñito a los planificadores del famoso aeropuerto, no había más remedio que: fabricar primero las habitaciones y después el aeropuerto; fabricar las habitaciones y el aeropuerto simultáneamente. Y si no había dinero para ello, recurrir a la metodología ya mencionada para las habitaciones de Pedernales:Qué el Gobierno cerrara los ojos y fabricara suficientes habitaciones en Barahona para desatar el desarrollo turístico, que llegara a un acuerdo de intercambio con los pudientes de Barahona, para que ellos construyeran las habitaciones, mientras el Gobierno construía el aeropuerto; y/o que se buscaran inversionistas extranjeros, dándoles incentivos suficientes - la tierra por ejemplo - o un poco más de los incentivos de la Ley 153, - asesinada antes de tiempo - a fin de que no lo pensaran dos veces, prepararan maletas y arrancaran para Santo Domingo. Como se ve, el asunto no es tan difícil, sino que requiere suficiente voluntad, inteligencia y disposición para buscarle la solución al problema, de alguna manera. (Quiero referirme, entre paréntesis, a que estoy seguro que mis amigos don Luis Taveras y el Ing. Frank Jorge Elías, muy poco o nada tuvieron que ver con el caso que comentamos. Me atrevería a jurar que ellos se enteraron del aeropuerto de Barahona cuando su construcción ya esta andando. Tal vez cuando se vaciaban las pistas. Y digo esto porque se trata de 2 profesionales muy capacitados que de ninguna manera podía caer en errores de esta clase. De seguro que este proyecto fue manejado fuera de las áreas de la SECTUR).Pero hay otro aspecto que debe comentarse. Y es el que se refiere a la fusión que se ha hecho de las zonas de Pedernales y Barahona. Es verdad que ambas pertenecen al litoral del suroeste y que están ubicadas dentro de un mismo polo ampliado. Pero nadie se atreve a decir que no es cierto que ambas localidades tienen entre si una distancia que resulta difícil de recorrer en poco tiempo, no obstante la autopista que las une. He leído comentarios de personas autorizadas que dicen que la vía Barahona y Pedernales son permite un tráfico de grandes vehículos, como los autobuses de turismo, a grandes velocidades, porque resulta peligrosa. Esto dificulta naturalmente el acceso de los turistas teniendo que llegar por Barahona para hospedarse en Pedernales. La conclusión es que debe contemplarse como un asunto prioritario que tanto Barahona como Pedernales tengan suficientes habitaciones para crecer turísticamente. Debe recordarse también que las zonas aledañas a Barahona de Paraíso, San Rafael, Los Patos, etc., tienen condiciones de alta calidad para la construcción de pequeños y grandes hoteles, junto al mar y la montaña, con paisajes espléndidos, poco comunes en la mayoría de los países turísticos. Barahona tiene en su entorno valiosos recursos aptos para desarrollos turísticos atractivos, como el famoso Polo Magnético, en las cercanías de Cabral, junto al Lago Enriquillo por su carretera Meridional, que es una de las atracciones que tiene futuro y que debiera merecer la atención oficial tanto como la privada. Tuve la oportunidad de hacer el recorrido de circunvalación del Lago Enriquillo, de detenerme y cruzar la frontera por Malpas, contemplando el exótico paisaje de la pacífica invasión haitiana; de saborear las uvas de Neyba que esperan los beneficios del empresario dominicano para su mejor utilización comercial, de visitar el balneario de San Rafael, así como los distintos balnearios que el Banco Central hizo en esa provincia, mucho de los cuales tiene agua termales y sulfurosas. La verdad es que tengo la impresión de que la región sur, sin olvidar a Pedernales, Cabo Rojo, Bahía de las Aguilas, y muchos otros atractivos como las Barías, etc., una de las mejor dotadas con recursos naturales para nuestro desarrollo turístico en general. Muy importante que el Gobierno quiera dar pasos para incentivar el desarrollo en este cuarto polo. Pero, muy importante también, que no se olvide de que hay otros polos esperando, como el de Montecristi y el de la Montaña de Jarabacoa y Constanza. Viendo bien las cosas, y con ánimo de buscarle "la cuadratura el círculo" como se dice, yo creo que este asunto del turismo además de todas las cosas que tiene, hay que llamarlo por su nombre, es un negocio. Y si es un negocio, debe ser para beneficio de todos. Es decir, de todos los dominicanos. Más claro todavía: un negocio para beneficio del sector público y del sector privado. El dólar turístico, afirma Catsakis - un economista sajón - beneficia a 49 actividades económicas. Cada vez que ingresa a la corriente de la economía nacional. Si esto es así, yo me atrevería a sugerir que se produzcan encuentros entre Gobierno y empresarios - entre sector público y sector privad0 -, buscando también la presencia de gran capital internacional, para que se le encuentre la vuelta a un desarrollo turístico grande en nuestro país, que ponga a caminar todos los polos, que acometa el desarrollo de la infraestructura hotelera y de todo lo demás, donde quiera que haga falta, para que los años venidero son estemos hablando solamente de un ingreso de 2 milloncitos de dólares, sino que multipliquemos eso muchas veces, por 2, por 4, por 5 ó más, para que la Industria sin Chimeneas nos de la divisa que necesitamos para fortalecer la economía del país y cosa muy importante: mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo. Todo eso hay que pensarlo y darle vueltas, porque no debemos olvidar que tenemos en frente un llamada "globalización" y un tal "neoliberalismo", que no nos dejar dormir tranquilos y cuyos efectos los estamos sintiendo ya, sobre todo en las paredes del estómago, con eso d ella desgraciada inflación. Dicho en pocas palabras: tenemos que abrir el ojo y ponernos en movimiento y en acción, si no queremos que nos lleve el diablo...