Make your own free website on Tripod.com

Propuesta de la Academia de Ciencias y
la Universidad Autónoma de Santo Domingo

Una “ciudad turística”
          para Bahía de las Águilas
            
El Caribe. Mayo 9, 2002.   Ver mapa del plan

La propuesta de fundar una “Ciudad Turística de Bahía de Las Águilas”, presentada al gobierno por especialistas de la Universidad Autónoma de Santo Domingo y la Academia de Ciencias, procura, según sus patrocinadores, establecer un orden de explotación que reduzca el impacto ambiental en la zona, al tiempo que facilite el desarrollo ecoturístico de manera armónica.
El documento admite que es inevitable que la zona sea explotada para el turismo y define pautas para la explotación minera, la construcción de vías de comunicación y miradores, un centro de visitantes, facilidades para la práctica del ecoturismo, atracciones especiales, y las características del personal que debe trabajar allí.

Los grupos de ambientalistas estiman que una planificación con tales características dará impulso al desarrollo económico y social de la región en que se ubica Bahía de las Águilas, los pueblos de Pedernales, Oviedo y asentamientos vecinos.

“La naturaleza se sostiene en base a leyes imperecederas y no es posible acomodarla a nuestros criterios o razonamientos sin causar efectos catastróficos, por más lógicos y atendibles que éstos sean desde cualquier punto de vista económico político o social”, plantean.

La idea es que dicha “Ciudad” sea erigida en un lugar equidistante de los puntos de desarrollo ecoturístico, de forma tal que se garantice un importante ahorro de energía, la estética y la funcionalidad del espacio, los servicios, el entrenamiento y la ubicación de la mano de obra, así como el control de cualquier elemento o factor perturbador no previsto que pueda presentarse.

Evitar pecados ecológicos
“Ante todo, esta medida evitaría la anarquía en el uso del espacio y cometer los pecados ecológicos que le están restando valor y empuje a los otros polos turísticos en desarrollo en las costas norte y oriental del país, a la vez que se resguarda la integridad física de las áreas protegidas”, plantean los ecologistas.

La propuesta reclama que las áreas protegidas sean la base del desarrollo de la zona y para ello es fundamental profundizar la protección de los parques nacionales Jaragua y Bahoruco, “así como la Vía Panorámica Aceitillar – Cabo Rojo, la cual tiene entre sus atractivos principales a las hermosas playas, igualmente vírgenes, de Bahía Honda”.

Esa zona –dice– es uno de los continuos ecológicos más ricos en elementos naturales y recreativos del país, “al combinar playas y montañas, bosques secos y bosques húmedos, manglares y pinares, temperaturas super cálidas con temperaturas muy frescas, cactáceas y coníferas, paisajes costeros con altiplanos, lagunas y salados costeros con fallas geológicas y farallones, terrazas marinas con relieves montañosos abruptos y suave”.

El centro de desarrollo debería situarse entre la playa de seis kilómetros de Bahía de las Águilas y la playa de ocho kilómetros de Bahía Honda, “justamente en la zona costera donde se podrían instalar los complejos hoteleros, marinas, puertos, aeropuertos, campos deportivos, piscinas, miradores y todas las demás actividades conexas, incluyendo las de servicios”.

El caso Bayahíbe
Los especialistas proponen un modelo de desarrollo parecido al existente en la playa de Bayahíbe, en La Romana, en el que existe una zona que concentra la mayor parte de las facilidades para el alojamiento de los turistas, al tiempo que los destinos con alto potencial de desarrollo ecoturístico se reservan para las visitas, con infraestructuras mínimas, como se hace con las islas Saona y Catalina.
“Bahía de las Águilas es un tesoro frágil, que si bien es cierto que en sus seis kilómetros de playas puede acoger una extraordinaria cantidad de bañistas, no es menos cierto que no soporta grandes complejos hoteleros.

La capacidad de carga del sistema de playas de Bahía de Las Águilas para ser usadas para el baño y la recreación es sumamente grande a todo lo largo del año, sin embargo, todo ello se reduciría considerablemente si se realizaran instalaciones hoteleras para alojar a los visitantes, pues no hay forma de evitar que las aguas servidas y la contaminación generada por diferentes vías y factores arruinen estos idílicos escenarios impolutos y de playas vírgenes”.

La minería
El documento eleva también su preocupación por la explotación minera del lugar. Refiere que turismo y minería no siempre son actividades compatibles, “menos aún cuando una (minería) puede ser altamente lesiva a los recursos naturales que le sirven de atracción a la otra (turismo). A la larga, una de las dos actividades tendrá que dejar su espacio a la otra, salvo si se obra inteligentemente y se planifica ordenadamente el uso espacial”.

De acuerdo a los ambientalistas, sólo hay una forma de que ambas actividades se desarrollen paralelamente: escogiendo la zona de calizas al norte de la vía Oviedo-Pedernales (a su paso por el cruce Aceitillar – Cabo Rojo) para la minería y la zona sur de la misma para las facilidades que le servirán de soporte a las actividades turísticas.
Denuncian la utilización del puerto de Cabo Rojo para las operaciones de embarque minero.

Este se encuentra a la mitad de la playa más grande y de más riqueza ecológica y belleza de la zona. “En todo caso, el uso más apropiado sería para la recepción de cruceros (algo que ocurrirá tarde o temprano)”.

“Pero como el puerto es indispensable para que exista un verdadero desarrollo minero o se justifique la existencia del “parque minero multiempresarial y multipropósito (cemento, agregados, etc.) es recomendable la construcción de otro puerto (minero y pesquero) en la zona costera oriental de la ciudad de Pedernales, donde se dan las condiciones de profundidad o calado de Cabo Rojo y donde los manglares y perfil costero así lo permiten.

Aunque se haga con recursos del Estado Dominicano o por cualquier otro medio, a la larga el turismo de Bahía Redonda recompensará con creces tal decisión”, sostiene el documento.

Recomendaciones

Vías de comunicación
• La vía de acceso a la ciudad turística y la que comunicará con ciudades de la región debe ser una pista de primera calidad, debidamente señalizada y con información sobre el área.

• Debe mejorarse la carretera que va desde el poblado de Las Cuevas de Abajo a Bahía de las Águilas.

• Junto a la planificación y ordenamiento espacial de la ciudad deben contemplarse las demás vías de la región y las internas del proyecto.

Miradores
• A todo lo largo de la Vía Panorámica Aceitillar – Cabo Rojo se pueden construir miradores, áreas de descamsp, picnic, acampar en casas de campaña, etcétera.

• La variedad de ambientes y paisajes permite escoger zonas pineras con vistas al mar y al Hoyo de Pelempito, áreas en la zona con bosques diversos y de gran riqueza ambiental.

Atracciones especiales y las facilidades ecoturísticas
• Se debe instalar un telescopio en Cabo Rojo o encima del farallón que da hacia Bahía de las Águilas, con miras a aprovechar los espectáculos celestes que se dan por las noches, casi siempre estrelladas debido a la ausencia de nubes y una atmósfera impoluta que impera todo el tiempo.

• Construcción de un muelle rústico con materiales acorde con los criterios de manejo de un parque nacional, para acoger a los visitantes que prefieran desplazarse a las islas e islotes cercanos.

• Definir con el uso de boyas, los espacios destinados al buceo ecológico.

• Los destinos o puntos que se utilizarán para fines ecoturísticos deberán guardar estrecha relación con su capacidad de carga y como lo establezca el plan de manejo de los parques nacionales Jaragua y Bahoruco.

Centro de Visitantes
• Sala de exposiciones
• Sala de conferencias
• Miradores laterales
• Áreas de dormitorio
• Áreas de oficina
• Área de parqueo
• Tiendas

Regresar