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Cementera desembarca equipos en Pedernales

La Unidad Minera condiciona la construcción al permiso de Medio Ambiente

EDWIN RUIZ/ODALÍS BáEZSANTO DOMINGO.- Abril 4/2002.

Mientras la Unidad Corporativa Minera aseguraba ayer que no se iniciará la construcción de las instalaciones de las empresas Cemento Andino en Cabo Rojo hasta que la Secretaría de Medio Ambiente otorgue los permisos correspondientes, llegaba ayer al puerto de esa localidad la segunda embarcación con equipos y materiales de esa cementera para usarse en el desarrollo de su infraestructura.
Aurelio Rojas, sudirector de Fomento de la Unidad Corporativa Minera (UCM) reconoció como ‘‘un error’’ la declaración emitida por él, semanas atrás, de que la construcción de esas instalaciones ya había sido iniciada, explicando que el desmonte realizado en el área se debe a los estudios geotécnicos necesarios para la ejecución de la infraestructura.
Esta nueva versión contrasta con el desmonte de una gran área del terreno donde se instalaría la empresa y con la llegada del segundo cargamento de la compañía Cemento Andino en una embarcación de matrícola colombiana que transportó 23 contenedores repletos de maquinarias y herramientas para la instalación de la nueva empresa en terrenos de Cabo Rojo.

Expectativas

Los cargamentos han creado expectativas en este lugar fronterizo, donde cientos de personas esperan la colocación en las áreas de trabajo que permitirán paliar la precaria situación socioeconómica que afecta parte del Sur dominicano.
Mientras que organizaciones comunitarias de aquí advirtieron que se opondrán a cualquier sector que intente impedir que se construya la referida fábrica de cemento en la zona de Cabo Rojo.
Así lo expresaron representantes en la provincia de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP), centros de madres, juntas de vecinos, clubes, asociaciones agrícolas y otras entidades que, según dijeron, ven logrado el despegue de la economía en la zona fronteriza. Rojas señaló que a la fecha sólo se está realizando el estudio geotécnico para lo cual ha realizado el desmonte a la tercera parte del terreno en que se instalarán las empresas, que es de unos 200 mil metros cuadrados. Además de Cemento Andino, está Lecanto, que son las dos primeras empresas autorizadas por la UCM para instalarse en la Zona Industrial Minera a ser desarrollada, en Cabo Rojo de Pedernales, en una área de 15 millones de metros cuadrados.
El terreno desmontado, empero, parece excesiva para un estudio geotécnico si se considera que para su ejecución sólo se necesita despejar la parte de la vejetación que obstaculiza el acceso de los equipos a los sitios de perforación. Según el geológo Rafael Osiris de León, para realizar esta operación se necesita ‘‘abrir una pequeña trocha de acceso’’ para llevar una pequeña perforadora que se emplaza en esos sitios donde se efectúa un sondeo vertical.
El especialista señala que ‘‘si es necesario el desmonte debe ser en una área reducida ubicada en cada obra de ingeniería’’. Antes de desmontar, amplía De León, debió esperarse el permiso de la Secretaría de Medio Ambiente ‘‘pues es un requisito de la Ley 64-00 sobre medio ambiente y recursos naturales’’.
En cuanto a la instalación de un parque minero industrial en la zona de amortiguamiento de una reserva natural como es el Parque Jaragua, explicó que no es conveniente realizar estas grandes obras en esos lugares ‘‘a menos que se demuestre que realmente esos parques nacionales no impactan negativamente a través de estudios realizados por firmas independientes de las empresas interesadas’’.

El olvido estatal

El parque industrial minero es una obra muy popular en Pedernales, debido a las promesas de empleos que les ha llevado la iniciativa a una población empobrecida por el paro laboral y el olvido estatal.
Además de las implicaciones ambientales, la instalación de Cemento Andino ha generado críticas de las empresas nacionales productoras de cementos debido a los beneficios de régimen de zona franca de que gozaría la extranjera.
El fondo de las objeciones de las cementeras nacionales reside en el temor al impacto que generará en los precios del mercado la entrada de un 20% de la producción de la nueva empresa, tal como permite la Ley 8-90 sobre zona franca.
Las inversiones contempladas con la llegada de Cemento Andino y Lecanto ascienden a US$245 millones en dos años y medios, lo que generaría más de 550 empleos permanentes. , una cantidad significativa para una comunidad cuya población baja en vez de crecer, contando en la actualidad con menos de 19 mil personas.

Actividades económicas


Las organizaciones de Pedernales entienden que con la construcción de una fábrica de cemento muchos padres de familia dejarán de ser desempleados, y se dinamizarán las actividades económicas, sociales, educativas y culturales de la zona.
Las agrupaciones criticaron que otros empresarios estén protestando para que no se materialice el proyecto, alegando injusticia porque la eventual producción de esa nueva industria afectaría a otras empresas.
En esta localidad, después que desapareció Alcoa Exploration Company, sólo funciona de forma precaria en la generación de empleos la minera Ideal Dominicana, extractora y exportadora de piedra caliza, así como la zona franca, empresas que sólo han generado una cantidad reducida de mano de obra.
Los grupos de Pedernales explicaron que están dispuestos a enfrentar cualquier situación para que el presidente Hipólito Mejía, mantenga su cooperación para Cemento Andino se instale aquí.

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