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Familias viven debajo de una piedra

POBREZA.- Otras viven en chozas sin las cosas más elementales para subsistir

ABRAHAN MONTERO
y ODALIS BáEZ/Ultima Hora, 30 de abril 2002.
LA CUEVA DE CABO ROJO, PEDERNALES.-

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Unas 25 humildes familias sumidas en la miseria habitan aquí en ‘‘chozas’’ y debajo de una enorme piedra, como si se tratara de la época primitiva donde se vivía en cavernas.
Esta pequeña aldea fue fundada por pescadores, quienes al ver fracasar el negocio de la pesca por los altos costos y la poca rentabilidad, han decidido ‘‘buscársela’’ con los turistas que visitan la hermosa playa de Bahía de Las Aguilas.
Los pescadores en pequeñas yolas de motor cobran 100 pesos por persona para trasladarla de esta aldea hasta la playa de Bahía de Las Aguilas. Si es un paquete que no pase de 10 turistas el costo es de 800 ó 900 pesos. Sólo los vehículos denominados ‘‘todo terreno’’ pueden llegar hasta este emprobrecido lugar.
Aquí se camina sin zapatos y camisas, los hombres y mujeres usan vestimentas harapientas y los niños regularmente están desnudos como vinieron al mundo. Al parecer las autoridades gubernamentales desconocen que este poblado existe en el país.
Algunos conductores de yipetas y camionetas se aventuran a ladear un estrecho camino pedregoso bordeado de cactus, guazábara, bayahonda y otras malezas para llegar hasta la playa, pero les ruegan a Dios que no llueva porque subir las empinadas lomas resultaría sumamente difícil, por no decir imposible.
En este pequeño poblado algunas familias habitan en las cuevas de una enorme piedra y otras más pudientes en casuchas construidas de barro, zinc, cartones viejos y tejamaniz. Sólo hay una pequeña bodega donde escasea prácticamente de todo.
Desde tempranas horas de la mañana de cada día los hombres, mujeres y niños comienzan sus faenas para buscar los medios de subsistir. Muchos se lanzan a la mar en busca de algunos peces y mariscos para el manjar, y otros, principalmente las damas y menores, se quedan en las ‘‘viviendas’’ ofertando a los visitantes caracoles, estrellas de mar y algunas artesanías confeccionadas a mano.
En este lejano lugar donde el visitante cree volver a los tiempos de las cavernas, los niños no tienen la menor idea de lo que es una escuela y cuando se enferma alguno de sus habitantes tiene que ser llevado al hospital de Pedernales en motocicletas.

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