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PEDERNALES MI PATRIA CHICA Y BAHIA DE LAS AGUILAS

POR CARLOS JULIO FELIZ/HOY- Junio 5, 2002.

Pedernales, comunidad en el extremo Suroeste del país, a 320 kilómetros de la ciudad de Santo Domingo ha despertado el interés de todos, incluso de personas y entidades de las regiones más distantes de esta comunidad fronteriza.

Permítanme comentarles, estimados lectores, que la mayor trascendencia de Pedernales ante el mundo se produjo entre las décadas de los sesenta y setenta. Cuando el país dependía de las denominadas exportaciones tradicionales, esta comunidad hizo los mayores aportes al fisco nacional, a través de la exportación de la bauxita, mineral del cual se extrae el aluminio.

Para que tengamos idea del salto de estatus político y económico de Pedernales debemos decir que esa zona estuvo ocupada por los haitianos, hasta los años de 1910. Todavía se conservan nombres en creol o patuá. A saber: Trudillé, Bucancarangana, Saman Bulé, Pasucena, etc., por solo citar algunas.

Aunque los primeros pobladores de lo que hoy es Pedernales llegaron entre 1905 y 1909, desde Duvergé, hay que decir que la fundación oficial de la colonia de Pedernales fue en 1927 durante el gobierno de Horacio Vásquez. Se llevaron cincuenta familias, la mayoría también de Duvergé, a las que el Gobierno tenía que pasarle una mensualidad.

Muy pocos imaginaron que la comunidad iba a trascender. El Estado Dominicano y la minera estadounidense Aluminun Company of América firmaron un contrato para la exploración de la Sierra de Bahoruco.

Entre el primero de mayo y el 15 de julio de 1944 la American Geological Survey, de la Secretaría de Interior de Estados Unidos, inició formalmente las explotaciones en el Bahoruco. Un año después, el 11 de abril de 1945 empezó a operar la subsidiaria de Aluminum Company, la Alcoa Exploration Company (ALCOA).

A partir de aquí, Pedernales tuvo un gran desarrollo que, independientemente de la denominada política de dominicanización fronteriza del tirano Trujillo, motorizó la creación de la provincia, en 1958.

Durante la década de los setenta se registró un crecimiento poblacional de un 33.3 por ciento. Llegaron técnicos de todo el país, entre ellos electricistas que laboraban en el Proyecto La Cruz de Manzanillo, en Monte Cristi.

Casi seguro que ninguna empresa pagaba salarios como Alcoa. Fueron épocas de bonanzas. La aerolínea Alas del Caribe hacía tres vuelos semanales, a Cabo Rojo: lunes, miércoles y viernes. Además de un vuelo de cincuenta pasajeros, por semana, de Aerovías Quisqueyana.

Se creo la Pequeña Liga, ejemplo del país, con más de 400 niños y adolescentes de ambos sexos. Se recuerda que el grande de los Bravos de Atlanta, Hank Aaron, viajó meses después de establecer la marca de más cuadrangulares, (715) en su avión desde Atlanta a Pedernales para observar lo que constituía un ejemplo en el béisbol infantil de América Latina. El señor Víctor Rafael García, presidente de la Liga, tuvo el privilegio de traducir la regla que se usó para la Pequeña Liga de todo el país. También se construyó el primer estadio del país exclusivo para pequeña liga de béisbol.

Los grupos sociales y culturales, artísticos, etc, fueron ejemplos en la región y en el país al ser Pedernales, sin dudas, la comunidad dominicana más segura económicamente. El gerente de Alcoa fue presidente, por varios períodos, de la Cámara Americana de Comercio. A esos niveles llegó a trascender Pedernales.

Pero Alcoa terminó sus operaciones en Pedernaes el 7 de abril de 1984 al rescindir el contrato con el Estado Dominicano. Los factores que se explicaron fueron la recesión en el mercado de la bauxita y el hecho de que el plástico afectó la industria del alumina.

En Pedernales se decía que las minas no se acaban y el pueblo no se preparó para ese impacto. Así la comunidad pasó, casi súbitamente de la riqueza a la pobreza extrema. Es entonces cuando empieza la actividad comercial con Haití que muchos llamaron contrabando y que prefiero denominar negocio informal.

Desde entonces Pedernales ha estado dependiendo de la pesca, los sesenta empleos que genera la minera Ideal Dominicana, que explota la caliza, los escasos empleados del gobierno y una muy pobre agricultura.

Se recuerda cuando en agosto de 1983 el estado dominicano firmó un contrato con la Atlantic Forest Products, la cual buscaba establecerse a través de la denominada empresa Fomento Agroindustrial Enriquillo y que usando lodo cloacal de urbes estadounidenses se instalara en 528 mil 511 tareas en la Sabana de Sansón, municipio de Oviedo, con serias amenazas para el Parque Jaragua.

Hubo un movimiento de opinión pública que provocó que el gobierno de Jorge Blanco rescindiera el contrato. Así empieza a presentarse como alternativa económica, en Oviedo, la construcción del canal Nizaíto, y el desarrollo del turismo en Pedernales, tomando como base las perspectivas de la envidiable Bahía de Las Aguilas de lo cual hablaremos en la entrega de mañana.

Parte II. Junio 6, 2002.

Todo ha quedado ya claro, bien claro, respecto a porqué el turismo no ha sido una realidad en la comunidad fronteriza de Pedernales, una de las provincias más pobres del país.

En Pedernales siempre se ha comentado, como en otras tantas partes de la región y del país que los intereses son los que impiden el despegue del turismo en esta empobrecida región, casi en indigencia.

Un ex secretario de Turismo me comentó que hizo lo posible y lo imposible para que esa actividad sea una realidad en el Sur, tomando como base a Pedernales, pero que los intereses se impusieron.

Lo que fue un simple comentario marginal se confirmó con las recientes informaciones difundidas en los canales de televisión y las estaciones de radio. Y como estos medios son muy fugaces, afortunadamente han quedado plasmadas para siempre en los principales diarios.

La Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores) surgió que se descarte definitivamente la idea de construir hoteles en el parque del Este y el parque Jaragua, áreas protegidas de valor inestimable que están en proceso de ser declaradas como patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Ver El Día 27 de abril Pag. 7.

Hay que aclarar que el tema del Parque del Este no estaba en discusión en ese momento. Y, en verdad, en el Este no es necesario más instalaciones porque un solo complejo de esa región tiene, según las cifras oficiales, 20 veces más capacidad, y en categoría superior, que los que tiene todo la zona Sur.

Casi todos los medios impresos y electrónicos divulgaron ese día la información de que el presidente de la entidad hotelera dijo que: "con las 54 mil habitaciones instaladas, ya no es necesario más", Esto ha sido interpretado por varios suroestanos como "comesolísmo de élite". Un empresario del turismo me llamó para decirme que esa no es la posición del sector, ni siquiera de toda la directiva.

Otra información que destacaron los medios en esos días fue la disputa de los secretarios de turismo y Medio Ambiente. "Bahía de Las Aguilas Enfrenta a Turismo y a Medio Ambiente", tituló uno de los matutinos tabloides. Ni un paso atrás don Fello. No se "aplatane".

La defensa de los recursos de nuestras áreas protegidas no la queremos, si olvidan que Pedernales es una provincia que languidece, triste, en el lejano y olvidado Suroeste.

La posición de algunos conservacionistas la entendemos más, aunque nos llama la atención sin embargo, que en Pedernales se instala una Cementera a escasos metros las hermosas cosas de Cabo Rojo. En este caso, Asonahores, ambientalistas, ni nadie, a excepción de los del comercio del cemento-hicieron comentarios, dicho sea de paso para reclamar que su mercado estaba en juego.

"La carretera a Samaná se inició sin licencia ambiental". Dice el Diario Libre del miércoles 1 de mayo del 2002, en la página 8) Ninguna opinión de ecologistas o de hoteleros.

Al diablo los que dicen amar nuestros recursos y no sufren el hambre ajena.

¿Qué pasaría si se instalara una cementera en Cabarete, Sosúa, Bábaro Bayahíbe o Punta Cana?. Es más, un periodista se atrevió a decir públicamente que La Beata, parte del Parque Jaragua debieran arrendársela a los americanos para que instalen la base de Vieques, y nadie se sintió ofendido.

No se trata, pues, de adorar a Bahía de las Aguilas. Ni de defender los recursos de Pedernales, como patrimonio del país.

Si Bahía de Las Aguilas es un patrimonio de todos, la carretera Santo Domingo Samaná (que cruza por los principales acuíferos del Parque Los Haitises) también lo es.

Una cosa si entendemos es que quienes se instalarían en la zona son grandes cadenas extranjeras que - como las de la mayoría de las 54 mil habitaciones parece no estarán asociados a esos capitales. De lo contrario se aplicaría la famosa frase de que las clases no se suicidan. Entonces se trata de un asunto de competencia, de intereses. Seamos sinceros.

Preferimos que quienes se instalen en Pedernales sean nuestros inversionistas criollos, pero mientras "mi patria chica" languidece, triste, los ricos del turismo local se limita a observan las bellezas de Bahía de Las Aguilas a siete mil pies de alura, desde una avioneta o lujosos helicópteros.

En Pedernales hubiésemos preferido otra cosa que no fuera cemento. Estoy seguro de que es la idea general en mi terruño, pero es que el desempleo, el hambre y la miseria han golpeado sin contemplaciones a las familias. Por eso, muy seguro estoy, que los ecologistas de la zona apoyan el parque minero que inició recientemente el Presidente Hipólito Mejía.

Algo, sin embargo, que debe quedar claro entre ecologistas, empresarios turísticos, gobierno y compueblanos, es que el turismo de esa zona debe ser diferente al de otras por la misma características de los recursos naturales, pero sobre todo que antes de implementar estos proyectos se ejecuten programas sociales que permitan al hombre y la mujer de esta zona crear conciencia de que por encima de todo está nuestra cultura, nuestros valores, nuestros recursos y sobre todo nuestro calor de pueblo dulce y que nunca debemos perder por nada, ni por nadie.

Fidel Castro no ha obviado la explotación de sus recursos naturales ligado a la actividad recreativa que es lo que define el ecoturismo. Y quien tenga dudas que vea el ejemplo de Santiago de Cuba donde se disfruta de los vientos alicios en las hermosas cabañas sobre los acantilados del parque Baconao y se disfruta de recorridos en canoa por las lenguas, entre manglares.

Entre el petróleo y el turismo, en Baradero, pese a la crisis energética de la isla, el Gobierno cubano optó por desarrollar el turismo.

Si los críticos del desarrollo turístico del sur quieren que escuchemos sus planteamientos de buenos deseos deben hacer planteamientos con propuestas claras, como lo hizo la Academia de Ciencias y de la Universidad Autónoma de Santo Domingo o el grupo Jaragua, y después hablamos.

Se nos ocurre decir que desde Pedernales a Cabo Rojo, en las cercanías de Bahía de Las Aguilas hay unos 20 kilómetros de arena blanca y de Bahía de las Aguilas a Oviedo otro veinte o treinta más mejores que todas las playas que borden desde Monstecristi, Puerto Plata, Samaná e Higüey. Sin dudas. Y donde la pluviometría está prácticamente en cero. Es decir que no llueve, pero de seguro que también se opondrán porque no es asunto de bahía.

Perdonen hermanos de esos pueblos que he mencionado, pero es que nos crea indignación la postura de los "vive-bien".

En 1983 los grupos organizados de Pedernales y Oviedo, la comunidad cristiana, los grupos ecológicos, estudiantes, profesionales. Todos nos opusimos al lodo cloacal que intentó depositar la Atlantic Forest, en la Sabana de Sansón, con el arrendamiento de 258 mil 511 en Oviedo.

Nos opusimos al contrabando De esta actitud nunca nos arrepentimos. Nos hemos opuesto casi a todo, en solidaridad de la lucha por la naturaleza y en pro de los mejores valores de la comunidad, pero con la mirada puesta en la esperanza de que algún día algo bueno llegará y nada ha sucedido. Entonces que venga el turismo, que vengan las cementeras, que llegue todo lo que signifique trabajo y seriedad para Pedernales.

En lo que respecta al estatus legal de Bahía de Las Aguilas eso no está en discusión. Nada ni nadie, salvo el estado, podrá mostrar la auténtica propiedad de estas tierras, pues como decimos en Pedernales, eso lo saben hasta los "mamandos".

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