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Pedernales es un pueblo de pescadores de sueños

De los 18,054 habitantes que hay en la provincia sólo 6,320 están empleados

YANIRIS FELIPE / BAHÍA DE LAS ÁGUILAS.-Listín Diario. Mayo 13, 2002.

Santa Ruiz, madre de ocho hijos, oriunda de Barahona, vive en La Cueva de Pedernales, una pequeña comunidad de pescadores ubicada justamente en el camino de entrada al Parque Nacional Jaragua.
Para Santa los ‘rumores’ de que van a construir hoteles en esa zona le parece una idea muy buena, ya que -según ella- ‘‘habrá más inversión (trabajo) para los moradores de La Cueva.
‘‘He oído que van a traer muchos extranjeros y que nosotros vamos a tener otro modo para conseguir el ‘peso’, porque nosotros los de por aquí nos dedicamos nada más a la pesca y mira como vivimos’’.
Ciertamente en esta comunidad, en donde hay cerca de 50 familias, se vive en completa misería y pobreza, en casuchas construidas debajo de una montaña, más bien, dentro de una cueva como en los tiempos de los cavernícolas.
Lejos de los afanes cotidianos y de las opulencias los habitantes saben que de desarrollarse la zona éllos serían desalojados de sus cavernas, pero aún así dicen estar ansiosos por cambiar de vida.
Como lo manifiesta María Grecia Medina, habitante del lugar, que ayuda a su esposo a cargar los pescados y depositarlos en una vieja nevera, quien expresa que ‘‘aquí no hay otro modo de vida y en caso de que se desarrolle Bahía de las Águilas va a haber otro ambiente’’.

Un pueblo dormido

A 319 kilómetros de la ciudad de Santo Domingo se encuentra un pueblo sumido en la misería y el desempleo, el cual sólo es recordado por las autoridades en las fiestas electorales.
De los 18,094 habitantes que hay en la provincia (según datos del último censo del 1993) sólo 6,320 personas están dentro de la categoría ocupacional, de los que 1,801 trabaja por cuenta propia, 2,453 es asalariado y el restante está entre los chiriperos y quienes trabajan con familiares pero sin paga.
En cuanto a nivel educacional se refiere -según datos- hay cerca de un 45 por ciento de analfabetos en la comunidad mientras que el porcentaje de desempleo supera el 75 por ciento.
El mayor empleador de esta localidad es el Estado, el resto de los habitantes se dedica a la pesca (en su mayoría), al motoconcho o a los trabajos en la zona franca, así como también de uno que otro contrabando por la Frontera.
Es por esa razón, que para los habitantes de Pedernales la Bahía de las Aguilas es una especie de tabla salvavidas, más bien el todo o nada de su desarrollo como provincia.
Y así es manifestado por su mayoría. Eivy Hernández, asegura que lo mejor para el Sur es el turismo, porque traerá fuentes de trabajo, de hecho, hace uso de una frase popular ‘‘mejor de ahí no canta un gallo’’.
Según Eivy lo que más abunda en Pedernales es el desempleo, criterio que es secundado por Miguel Sánchez, también motoconchista. Pero Miguel va más lejos, ya que dice que siempre y cuando le paguen como ‘‘Dios manda’’ el turismo tiene su aprobación.
Esto se debe a la mala experiencia que ha tenido ese pueblo, dado a que empresas extranjeras van y vienen pero de buena remuneración nada. Un caso que ponen de ejemplo, pero con cierta discreción es el de Ideal Dominicana, la cual -según algunos pedernalenses- varias personas están enfermas de los pulmones a causa de la contaminación.
Muchos manifiestan que dicha empresa no genera los empleos que aparenta, ya que cuando el empleado va a cumplir los tres meses es parado de sus labores y sustituido por otro personal.
‘‘Cuando vienen aquí las empresas quieren acabar con nosotros. Mira allí en la construcción de la cementera están pagando el día a RD$150 y eso no está bien, porque ahí no hay ni una sombra’’, señala.

Esperanzados

Pero también la clase profesional de esta provincia ve con júbilo el anuncio del desarrollo; de hecho, Miguel Sánchez, quien se presenta como abogado de un Distrito Judicial deprimido, opina que está de acuerdo con que el Parque Jaragua se desarrolle, pero que todo sea dentro del marco de la transparencia.
También la posición de Alfredo Cordero, ingeniero civil, es que todo se haga en beneficio del pueblo y que siempre se preserve la ecología. Sin embargo, reconoce que si ahora ellos tienen que pagar entrada para visitar el Parque, a la hora de que caiga en manos privadas ‘‘no podremos accesar’’, señala.
La desesperación en este pueblo ha llegado a tal punto que muchos manifiestan a viva voz que el ser humano está por encima de los recursos naturales y que ellos no hacen nada con conservar un árbol sin poder disfrutar de éste.
Pero en todo esto los políticos han tenido mucho que ver, ya que en las esquinas se debate que quien logre sacar al pueblo de Pedernales del largo sueño en qué se encuentra será una especie de dios venerado a través de los años.

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