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Bahía de las aguilas
Responsabilidades que se llevan las olas
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Por Luis Betances/Revista Ahora. Mayo 2, 2002.

Cuando las arenas y la espuma de la playa que baña Bahía de las Aguilas se entremezclan adquieren un tono tan blanco que amenaza con lastimar la retina. Sin embargo, esta diafanidad no ha podido arrojar luz sobre los negocios turbios que se realizaron con estas tierras en los últimos gobiernos del doctor Balaguer. Situada en la provincia de Pedernales, al suroeste del país, Bahía de las Aguilas es considerada por los expertos como la mejor playa de la geografía nacional. Tiene una longitud de 15 kilómetros y 350 mil metros cuadrados de área aprovechable, y está localizada dentro del Parque Nacional Jaragua, que junto al Parque del Este está en proceso de ser declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, por su alto valor ecológico.

Tal es la importancia de esta bendición del cielo, que el Plan de Ordenamiento Territorial Turístico que elaboró la Secretaría de Turismo en 1981 le otorgó un puntaje superior al asignado a Playa Bávaro (994 contra 991 de un máximo de 1,500).

Durante el gobierno del doctor Leonel Fernández varios funcionarios, miembros del PRSC, fueron apresados y acusados de despojar al Estado de millones de metros cuadrados de terreno en Pedernales. En estas tierras, por su condición de piedras calizas, es imposible sembrar frutos, sin embargo los terrenos fueron traspasados de Bienes Nacionales al Instituto Agrario Dominicano (IAD) como si fueran terrenos con vocación agrícola, esto es, aptos para la siembra. El propósito fue facilitar al entonces director del IAD, Jaime Rodríguez Guzmán, la repartición de lo que en ese momento creyó era su propiedad.

Para realizar una transferencia de este tipo entre esas dos instituciones del Estado debieron intervenir otros departamentos, como la Secretaría de Agricultura y las autoridades de la provincia –el síndico y el gobernador-, que avalaran el traspaso. Pero en nuestro país sacar un acta de nacimiento resulta mucho más difícil que transferir terrenos del Estado valorados en millones de pesos. En esa ocasión bailaron el son de la corrupción el entonces senador de Pedernales, Antonio Féliz Pérez; el médico Moisés Marchena Arredondo (fallecido), el político Puro Pichardo y el exdirector del IAD, Jaime Rodríguez Guzmán. También figuró el ex Registrador de Títulos de Barahona, Luis Ramírez Suberví. El apresamiento del grupo encabezado por Pérez impidió que el italiano Bruno Colombo fuera defraudado con la compra de terrenos del Estado dominicano.

Una vez denunciado el caso ante las autoridades, éstas solicitaron los títulos de propiedad correspondientes a las tierras en cuestión: miles de tareas en poder de Pichardo, Marchena y Féliz Pérez ubicadas en Bahía de las Aguilas. Este pedido provocó la ira de Pichardo, quien se negó a entregar los títulos que supuestamente había adquirido legítimamente al comprar a propietarios titulados.

Todos los implicados fueron acusados de violar los artículos 114, 166, 171, 265, 266 y 267 del Código Penal, además de la Ley 5879, sobre Reforma Agraria.

Han pasado varios años y dos gobiernos de partidos distintos al que dirigía los destinos del país en aquella ocasión, y nada se sabe del expediente de Bahía de las Aguilas, que ha caminado con suma lentitud, al parecer le afecta una parálisis aguda porque jamás se ha movido un milímetro en la senda que conduce a la justicia.

En abril de 1997 la Procuraduría General de la República aseguró que en ese mes se iniciarían todas las acciones legales a su alcance para recuperar los terrenos robados. El entonces procurador Abel Rodríguez del Orbe aseguró que "la acción pública se pondría en movimiento contra las cinco o diez personas que se apropiaron irregularmente de las tierras de Bahía de las Aguilas, en Pedernales".

En este abril se cumplen cuatro años de aquellas declaraciones y el expediente duerme el sueño eterno. Y de acuerdo a una fuente seria y valiosa, que no podemos divulgar, el ex presidente Leonel Fernández recibió personalmente las cajas con los documentos que pueden llevar a la cárcel por largo tiempo a los protagonistas del caso. ¿Que dónde están? En el Palacio Nacional.

Santuario
Bahía de las Aguilas es el refugio de cuatro especies de tortugas que desoban a lo largo de la playa. Es el santuario más importante para la tortuga Carey. Dentro del Parque Jaragua se han encontrado yacimientos arqueológicos de las culturas precolombinas, con más de 400 dibujos tallados en piedra (petroglifos) y unas 50 pinturas rupestres, además de artefactos de la época. La iguana verde y la fragata (aves planeadoras) son también habitantes de esta zona protegida.

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