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El síndrome Aristide

Por Antonio Bretón

En estos momentos somos la vedette del país, todo el mundo se preocupa por la tenencia de nuestros recursos naturales solo en las playas, todo el mundo hace suyo el problema, a todos preocupa principalmente la posesión de nuestras playas, esto, lo agradecemos infinitamente.

Antes que plantear nuestra preocupación debemos expresar nuestro agradecimiento a todos los que de una u otra manera han defendido nuestros recursos naturales.

Sin embargo, es nuestro interés que no ocurra con Pedernales y su gente lo que se ha llamado "el síndrome Aristide". ¿Qué es esto? Todos los grandes países, todos los hombres de todas partes atacaron a los golpistas haitianos, opinaron sobre Haití, y al fin devolvieron a Aristide a Haití. Y ahí terminó la gran vedette internacional del momento. ¿Qué pasó con los haitianos? Pues ya saciada la sed internacional sobre sus pruritos democráticos, se olvidaron de Haití y de los haitianos. Estos siguieron sufriendo todas las penurias y necesidades jamás tomadas en cuenta por los mismos que hicieron suya la causa de la "democracia" haitiana.

Cierto, Pedernales y los pedernalenses estamos geográficamente al lado de Haití, compartimos el mismo río y las mismas condiciones climáticas naturales, pero, nosotros no somos Haití, nosotros somos la República Dominicana. Somos tan dominicanos como el que más, somos tan dominicanos como Duarte, Luperón, Manolo y Caamaño. Por tanto exigimos a los que hoy defienden nuestros recursos naturales, que luego que esto pierda su condición de noticia, entonces le dediquen algunos de sus comentarios, algunos de sus artículos, algunos de sus editoriales, a la calidad de la vida de los pedernalenses, a la solución del grave problema de desempleo, a la falta de medios de vida de los habitantes de esta provincia.

Los que de alguna manera han promovido el desarrollo turístico de nuestra zona, además de cualquier otra intención que no es nuestro el deber de calificar, están en el camino más claro hacia el desarrollo, así que si estos no pueden continuar su labor de promoción a las inversiones turísticas en la zona, la bandera deberá ser recogida por los que hoy se han constituído en defensores a ultranza de nuestros recursos naturales.

Agradecemos la defensa de nuestros recursos, exigimos la defensa de la vida de nuestras gentes, promuevan las bellezas de nuestra tierra y todas las características con que la naturaleza nos dotó, digan que Pedernales posee hermosas playas, hermosas montañas, refrescantes arroyos, digan que en Pedernales se puede pasar de las altas temperaturas de la playa (30 a 34 grados) a las frescas temperaturas de las montañas (22 a 26 grados) en sólo 20 minutos, digan que Pedernales tiene dos carreteras de penetración a la montaña desde la playa, una que es una supercarretera construída en 1957 y aún hoy permanece en perfecto estado hasta como carretera internacional se interna en la montaña llena de arroyos de agua fría y libre de contaminación, digan que poseemos la laguna de Trujín con sus flamencos y otras especies, digan que poseemos bancos de pesca tan ricos como el que más en nuestras costas, digan que en la Sabana de Juan López (llano costero) no llueve, con precipitación media anual de unos 750 mm, digan que en nuestras montañas se puede construir la "hidroeléctrica del Mulito" que produciría: agua para riego y acueductos, y unos 4 o 5 megavatios de energía para el desarrollo turístico. Y pueden decir más. Porque también se puede construir una carretera costera que sin dañar la ecología puede unir la desembocadura del río Pedernales-Cabo Rojo-Bahía de las Aguilas, y producir aprovechamiento turístico manteniendo la virginidad del ecosistema del Parque Nacional Jaragua.

No nos hagan víctimas del síndrome Aristide.

(Fuente: Listín Diario, 31 de Marzo de 1997)

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