Make your own free website on Tripod.com

Hoteleros, ambientalistas y educadores piden
conservar la integridad de los Parques Nacionales

Lo ideal para el suroeste es un turismo sustentable   

Conde Olmos Golibart/El Caribe, Julio 26, 2002.    bahiasust.jpg (13461 bytes)

Una de las propuestas es que el Parque Nacional Jaragua sea integrado a un sistema de aprovechamiento turístico como complemento a la oferta hotelera que se pueda desarrollar en las playas de Pedernales y Cabo Rojo

Representantes de organizaciones de defensa del medio ambiente, empresariales, educativas y profesionales reclamaron a las autoridades dominicanas el diseño de un plan de desarrollo estratégico y estudios de impacto para el suroeste, antes de que se ejecute cualquier inversión turística en la región, sobre todo en Bahía de las Águilas.
En un simposio celebrado ayer en el Instituto Tecnológico de Santo Domingo, los participantes exigieron respetar la integridad del Parque Jaragua y Bahía de las Águilas, y abogaron por un turismo sustentable para la región, que integre a la población a los procesos de toma de decisiones y le permita mejorar sus condiciones de vida.

Los hoteleros
La Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (ASONAHORES) afirmó que no hay necesidad de alterar los parques nacionales para desarrollar el turismo. A su juicio, el Parque Nacional Jaragua debe integrarse a un sistema de aprovechamiento turístico como complemento a la oferta hotelera que se puede desarrollar en las playas de Pedernales y Cabo Rojo.
“La conservación de nuestros recursos naturales es primordial para mantener una industria turística sana. Las nuevas tendencias de los mercados turísticos nos dirigen hacia un turismo de calidad, que es mucho más rentable que el turismo masivo, y a potenciar los valores de la cultura y de la ecología como atractivo de primer orden para ofrecer nuestro país a quienes deseen disfrutar de una experiencia inolvidable en el Caribe”, dijo Arturo Villanueva, vicepresidente ejecutivo de Asonahores.
De acuerdo con el representante de los hoteleros, es de la mayor importancia estudiar detenidamente los macroproyectos hoteleros, tanto en el orden de su sostenibilidad con el medio ambiente como en el campo de su viabilidad económica, antes de embarcarse en empresas que pueden no tener los resultados deseados.
Turismo, minería y conservación fueron los ejes temáticos del debate, que puso de manifiesto las posibilidades existentes en la zona para otras industrias y el conflicto que supone su interacción con el turismo y las zonas protegidas en un espacio reducido.

El catalizador
Los presentes en el evento, organizado por el Consorcio Ambiental Dominicano y el Grupo Jaragua, coincidieron en que el suroeste, la región más deprimida económicamente de la República Dominicana, debe y puede desarrollarse y que la “industria sin chimeneas” puede ser el catalizador del proceso, siempre que el énfasis se haga en el turismo ecológico, como una vía para que los beneficios puedan distribuirse a toda la población y el ambiente no sea dañado.
“El turismo debe ser el medio para el desarrollo, no el fin. Turismo por turismo no”, dijo al respecto Miosotis Rivas, directora del Centro de Investigación Económica para el Caribe (CIECA)
De acuerdo con los biólogos, economistas, empresarios y antropólogos la estrategia debe dirigirse, entre otras líneas de acción, a la formación de cooperativas, utilización y reciclaje de materiales locales para la construcción, elaboración de manualidades, impulso a las actividades culturales y desarrollo de estudios científicos sobre la riqueza del área.

El rol de las autoridades
Asimismo, consideraron que es fundamental que las autoridades dispongan la realización de estudios técnicos en el ámbito del ordenamiento territorial, posibilidades de implementación de servicios como agua potable y energía eléctrica, las necesidades de capacitación de la población, los posibles incentivos y créditos que se necesitarían para desarrollar industrias y empresas y la capacidad de carga del terreno.
En el evento primó la idea de que la Secretaría de Medio Ambiente debe involucrarse con mayor rigurosidad en la elaboración de los estudios de impacto ambiental de los proyectos turísticos de todo el país y ejercer una mayor supervisión de las construcciones para evitar la destrucción del hábitat.

Bahía de las Águilas

Bahía de las Águilas, parte integral del Parque Nacional Jaragua, es sujeto de debate desde el año 2001, cuando el Poder Ejecutivo emitió el decreto 273-01, que declaró de utilidad pública terrenos y playas del suroeste dominicano, y luego por la ley 158, de fomento al desarrollo turístico en polos de escaso desarrollo y nuevos polos en provincias y localidades de gran potencialidad.
Este parque nacional, creado por decreto en 1986 y amparado como reserva por la ley de medio ambiente, cobró más importancia con el anuncio de que existen varios inversionistas europeos interesados en desarrollar allí proyectos turísticos a gran escala, que podrían significar la construcción de entre 6 mil y 20 mil habitaciones en los próximos años.
Hace apenas unos días, el Senado dominicano aprobó en segunda lectura un proyecto de ley que crea el Polo Turístico IV en el suroeste y que propone la fragmentación del parque.
Ante el peligro existente la comunidad ambientalista del país se ha movilizado para defender el sistema de áreas protegidas y proyecta un plan de sensibilización de la sociedad y el liderazgo político y legislativo del país, para explicar la importancia que tienen estas áreas para la nación y todo el mundo. Los equipos de la Academia de Ciencias y el Grupo Jaragua han presentado varias propuestas concretas sobre el desarrollo y mantienen la página en Internet bahiadelasaguilas.com con informaciones sobre la problemática.

Regresar